DENGUE: INFORMACIONES MUY POCO CONOCIDAS PROCEDENTES DE CUBA, SOBRE ESTA ENFERMEDAD... Imprimir
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        Recientemente el Ingeniero Martín Herran (un conocido docente y luchador por la defensa de los bosques y de la Naturaleza), desde Salta, Argentina, nos hizo llegar, vía mail, copia de una nota procedente de Cuba, publicada por el Diario Granma Internacional Digital, de La Habana, referida a la epidemia de dengue hemorrágico, en Cuba, que en 1981 ocasionó más de 300.000 mil enfermos y causó la muerte de 158 personas, de ellas 101 niños... y que podríamos titular:

 

¿El dengue tipo 2, fue un arma más de la "guerra biológica"?...

 

El texto de la nota es el siguiente:

 

 

 

 

DEMANDA DE INDEMNIZACION CONTRA ESTADOS UNIDOS

 

 

El genocidio de 101 niños por epidemia
de dengue introducida por la CIA

 

• Los peritos demuestran • Las madres acusan

 

 

 

          SILVIA Torres Lara perdió a su hija de 12 años en menos de 24 horas. "La ingresaron en el hospital Aballí (de la capital). Ella estaba con fiebre, pero conversando. Por la noche me dijeron que estaba grave. Antes de dormirse me dio un besito fuerte que todavía siento. Esa madrugada se murió. Ahora llegó el día de poder venir aquí (al Tribunal). Por mi hija y otras madres denuncio al Gobierno de Estados Unidos. ¿Es que no saben lo que hicieron con nosotras, las madres?"

          La emoción en la antigua sala de los plenos del Tribunal Supremo se sintió el 20 de julio particularmente grave. El letrado Juan Mendoza solicita que se imponga de un hecho de repercusión nacional: la dramática epidemia de dengue hemorrágico que en 1981 ocasionó más de 300 000 mil enfermos y causó la muerte de 158 personas, de ellas 101 niños.

          La duodécima sesión de la práctica de pruebas en la Demanda del Pueblo de Cuba al Gobierno de Estados Unidos se dedica íntegramente a las declaraciones de dos peritos, madres afectadas, pediatras y enfermeras.

          El primero en testificar fue el doctor Pedro Mas, investigador titular del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kouri, virólogo de prestigio internacional, quien ofreció una exhaustiva explicación acerca de los diferentes tipos de dengue, su transmisión, los lugares donde se manifestaba en aquella época y la situación en Cuba.

          Se refirió a varias investigaciones y una encuesta nacional efectuada en 1975 que arrojaron que la última existencia del virus en la Isla databa del año 40, a pesar de que entre 1962-68 hubo una gran circulación de éste en la Cuenca del Caribe.

          El microbiólogo narró posteriormente la primera epidemia, en 1977, del dengue tipo 1, confirmado no solamente por los cientificos cubanos sino, a través de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el Centro de Referencia del Dengue, con sede en el Instituto Walter Reed, en Estados Unidos. El propio doctor Mas llevó a este Instituto las muestras a través de las cuales se corroborase que se trataba del dengue tipo 1.

          Con respecto a la epidemia de 1981, el científico declaró que se diagnosticó por el Instituto de Medicina Tropical y el de Higiene y Epidemiología que se trataba del dengue tipo 2, que no estaba circulando en las Américas, ni en los países con los cuales Cuba mantenía relaciones.

          Este testimonio fue ampliado con el de Francisco Machado, doctor en Ciencias Químicas, del Centro de Ingeniería Genética y de Biotecnología, quien presentó el informe pericial de la Comisión Investigadora que se integró en su momento, conformada por especialistas cubanos y extranjeros, la cual entrevistó a cientos de peritos y estudió miles de historias clínicas de la epidemia de 198l.

          "Nos planteamos tres análisis: ¿tenían o no en 1981 el Ejército de Estados Unidos y los servicios especiales de la CIS capacidad técnica y científica para uso del dengue con fines militares y terroristas?; ¿circulaba el dengue tipo 2 en algún lugar del mundo y podía haber llegado a Cuba por el flujo migratorio?, y ¿cómo llegó el dengue tipo 2 a la Isla?"

          El doctor Machado se refirió ante todo a documentos norteamericanos desclasificados sobre la utilización del dengue como arma biológica; experimentos en Fort Detrick, Maryland, para producir mosquitos, vector del dengue, y un informe del Comando de Desarrollo de Investigaciones Médicas del Ejército de Estados Unidos sobre la existencia de una vacuna de protección contra el dengue-2.

          "Se demuestra el primer punto. Estados Unidos tenía la capacidad técnica y científica (producción del agente trasmisor y de la vacuna) para utilizar el dengue como arma biológica."

          En relación con el segundo punto de investigación de la Comisión, el doctor Machado precisó que tuvieron acceso a fuentes de la OMS, de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), del Ministerio de salud de la entonces Unión Soviética y de países que podían tener dengue en su territorio.

          "No había brotes ni en Oceania, ni el sudeste asiático, ni en Africa (sólo en Nigeria, con la cual no tenía Cuba entonces relación migratoria) y, según la OPS en América Latina y el Caribe, después de 1978 no se habían registrado casos de dengue-2, por lo que se pudo concluir que el virus no pudo ser importado a la Isla por migración."

          Por último, testimonió exhaustivamente sobre la propagación de la epidemia de 1981 a partir de un barrio Baluarte del municipio capitalino de Boyeros, próximo al aeropuerto internacional José Martí.

          El primer niño muere en abril apuntó y en mayo ya había 200 enfermos en Boyeros, 500 casos en la capital para junio, extendida la epidemia a las capitales provinciales de Pinar del Río, Santiago de Cuba, Villa Clara, Holguin, Matanzas, Guantánamo, Granma.

          En el acto por el 26 de Julio recordó el doctor Machado— presidente Fidel Castro habló sobre la epidemia y la sospecha de que ésta fue introducida ex profeso en la Isla.

          La sesión matutina escuchó además el testimonio del actual ministro de Salud Pública, doctor Carlos Dotres, quien en 1981 era jefe del Grupo de Pediatría de la capital y pediatra en el hospital Pedro Borrás.

          Evaluando la situación dijo ante el Tribunal puedo señalar que en l981 estábamos ante la situación de salud más grave que ha enfrentado nuestro país, con decenas de miles de personas hospitalizadas, más de 10 000 en shock y sangramiento.

          Explicó que según la literatura especializada, el dengue-2 puede tener una letalidad de 40 al 50 por ciento de los casos, y que sólo por la voluntad del Gobierno, las decenas de millones de dólares que se emplearon para comprar con muchas dificultades y obstáculos medicinas y otros insumos, se impidó que fallecieran entre 40 a 45 mil personas.

          El doctor Dotres afirmó: "Fue una actividad genocida esta agresión biológica".

          El hijo de Rosa Acuña tenía 10 años. "Lo llevaron a terapia en el hospital Borrás (de La Habana) y no lo volví a ver. Murió de dengue hemorrágico. Era mi único hijo, un niño sano, alegre. Yo denuncio al Gobierno de Estados Unidos por haber introducido el dengue y haber enlutado tantos hogares cubanos".

          "Por mi hija de cinco años se hizo todo lo que se pudo en el hospital William Soler afirmó Inocencia Ledón pero ella falleció y yo autoricé la autopsia para ayudar a salvar a otros niños. Esto lo agradezco a los que nos están mandando cargas de muerte, pero digo que con todo nuestro dolor no nos van a detener."

          Casimira Camejo perdió una hija de 13 años y con ella "perdí parte de mi vida, no puedo dejar de pensar un minuto en lo que pasé con ella en el hospital. La perdí en una semana, una niña saludable. Quiero decir que con comida o sin comer, con ropa o sin ella, por esta Patria doy hasta la última gota de mi sangre".

          Otras madres y familiares de las víctimas también declararon ante el Tribunal. Isnayda Marrero perdió a su hija de 3 años; Zenaida Isla, a su niña de cuatro años y medio; Dagoberto Ramos, a su nieto que pocos días después cumplía años. Testimonios de dolor que deberían perseguir a los culpables por el resto de sus vidas.

 

 

 

TENSIÓN SOCIAL Y GASTO DE RECURSOS ECONÓMICOS

 

 

 

          A la catástrofe humana hay que agregar la enorme tensión social y de recursos económicos que se pusieron a prueba.

          Esa terrible etapa vivida por los cubanos es conservada en la memoria colectiva con mucha tristeza, a pesar de los 18 años transcurridos. Los testimonios presentados por los declarantes en la última jornada del proceso de presentación de pruebas, así lo confirman.

          Héctor Terry, quien fungía como viceministro de Salud Pública para el área de Higiene y Epidemiología en 1981, informó al Tribunal que de cada 100 enfermos, tres eran reportados de graves. De los 116 000 casos, el brote mayor se reportó entre julio y agosto, donde hubo días en que se presentaban hasta 9 000 enfermos en el país. El mayor número de ingresos ocurrió en los meses de julio y agosto, el 33% del total de casos. Solamente en julio enfermaron más de 50 000 personas.

          Desde los inicios de la plaga comenzaron a tomarse medidas extremas con la creación de un grupo operativo nacional para su enfrentamiento. Se habilitaron en el país unas 50 unidades docentes más, de las 121 que existían. Hasta escuelas y politécnicos fueron utilizados para asimilar el elevado número de ingresos, los cuales eran necesarios para el seguimiento del paciente y prevención de los shocks.

          Según narró Terry, la epidemia tomó al país por sorpresa, pues el dengue de tipo 2 no se había presentado en este hemisferio ni se conocía diagnóstico o tratamiento alguno. La literatura médica los encaminó de algún modo, así como los llevó a establecer un cáculo preliminar de unos 3 000 letalidades en las primeras semanas. El esfuerzo del país impidió llegar a semejante cifra.

          Terry también se refirió a la Campaña Nacional de Erradicación del mosquito Aedes Aegipty, vector de la enfermedad. En ese empeño se invirtieron más de 42 millones de pesos. Algunos equipos, como los de fumigación, tuvieron que comprar en el mercado internacional a tres veces el precio, debido en determinados casos al bloqueo de Estados Unidos que desde ese tiempo impedía a Cuba adquirir recursos producidos en ese país o con casas matrices allí.

          Otro testigo, el doctor Eric Martínez Torres, vicedirector Facultativo del hospital pediátrico William Soler en 1981, destacó en su intervención la disposición del personal médico y técnico durante la epidemia, que apenas dormía por propia voluntad. Los estudiantes de medicina y enfermería también contribuyeron a la asistencia en hospitales y escuelas habilitadas, donde se habilitaron 7000 camas más a lo largo de la Isla.

          El pensamiento colectivo —dijo Martínez— permitió un tratamiento integral al paciente; todos los especialistas actuaron en función de la epidemia, se analizaban los casos en conjunto y así salieron numerosas conclusiones acerca de los síntomas.

           La experiencia de Cuba durante la catástrofe de dengue hemorrágico se incorporó a la Organización Panamericana de la Salud.

 

Nota reproducida en Palo Santo, el 16 de abril / 2.009.

 

 

 

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