El artículo que leeremos a continuación fue publicado allá por el mes de agosto de 2.004. Actualmente podemos decir que, en relación a lo que ocurría entonces, por lo menos en lo que se refiere a los “cazadores furtivos”, la situación ha mejorado significativamente. CAZADORES FURTIVOS ENSANGRENTANDO NUESTROS MONTES  
En alguna otra nota de esta misma Publicación, hablábamos del enorme daño que provocan los “cazadores furtivos” y de la barbarie que éstos representan.
También hablábamos de lo que parecen ser las “considerables limitaciones” de nuestras Fuerzas de Seguridad para prevenir y reprimir dicho accionar, a pesar de la, a veces, muy buena voluntad de muchos de sus integrantes… En relación a ésto, hacemos notar que, después de varios meses en que parecía haber disminuído notablemente la presencia de cazadores en nuestras rutas y campos, en las últimas semanas de junio y las primeras de julio del año 2004, se incrementó considerablemente la llamada “caza furtiva” La mayor presencia de cazadores que actúan generalmente en forma ilegal en esta Región, se observaba con mucha más intensidad, sobre todo, los” viernes” a la tarde, sábados y domingos, como así también en los “días de lluvia” y posteriores… Por ejemplo, allá por el l9 de julio de dicho año,… después de un día de lluvia y de una noche también lluviosa, pudimos ver numerosos “cazadores furtivos”, con sus armas (generalmente escopetas) desenfundadas y al hombro, desplazándose con total impunidad por la “Ruta Provincial 23”, hacia el sur de Palo Santo… En la mencionada fecha, en un tiempo aproximado de una hora, pudimos contabilizar unos siete,… a los que habría que sumar los que, seguramente, no llevaban armas a la vista,… o van en vehículos automotores… Si, a partir de esa cifra observada, hacemos una “proyección” sobre el resto del día, esa “proyección” nos dará un cifra de “varias decenas” Y EN OTROS LUGARES Lo que comentábamos precedentemente, se refiere únicamente a la “Ruta 23 sur”. Pero en aquellos días, nos llegaba también información, asimismo, según la cual, en otras rutas,… o en otros sectores de la misma ruta,…o igualmente en “caminos vecinales”, la situación sería bastante parecida… Algún tiempo después, la cantidad de cazadores nuevamente disminuyó considerablemente, probablemente porque se haya hecho presente algún “control” policial, o de Gendarmería Nacional,… o de la Dirección de Fauna… Pero, de todos modos, en aquellos tiempos y prácticamente todos los días, si uno recorría estas rutas, durante una hora o un poco más, muy probablemente se iba a “cruzar” con algún “cazador” que, con el arma desenfundada en plena ruta, concurre a realizar su lamentable actividad. Todo esto ocurre en un contexto general como el de Palo Santo, donde hay varias especies animales a las que, hace algunos años atrás, uno las podía observar con bastante frecuencia en nuestros bosques… y a las que ahora, a veces transcurren muchos meses sin que encontremos un solo ejemplar de las mismas (oso hormiguero, por ejemplo)… ¿ESTARÁN DESAPARECIENDO?... y, si esto fueran así,… o si esto es así,… ¿será consecuencia de los cazadores?... ¿o de la destrucción de su “hábitat” (destrucción de los bosques)? ¿o de ambas cosas a la vez,… lo que parece más probable? Seguramente el contenido de esta Publicación (y de esta nota en la misma), va a llegar a conocimiento de Gendarmería Nacional, Policía Ecológica, Dirección de Fauna, etc., por lo que los informamos y alertamos, esperado que se adopten las medidas pertinentes RAMÓN M. GODOY
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