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PALO SANTO, TOPADORAS, RICARDO BÓVEDA ("Richard") Y SU HERMANO "PEPE", LA PREPOTENCIA DE LAS MÁQUINAS, EL PODER DE LA FUERZA, LA RAZÓN DE LOS IRRACIONALES… Imprimir E-mail
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Notas sobre Palo Santo

RICARDO BÓVEDA ("Richard") Y SU HERMANO "PEPE",  LA PREPOTENCIA DE LAS MÁQUINAS, EL PODER DE LA FUERZA, LA RAZÓN DE LOS IRRACIONALES…  

(cuándo con la única ley de las topadoras nos quisieron - o quieren - robar parte de nuestra tierra,... una historia de tantas)…

 

      Hace más de veinte años el que suscribe llegó a estas tierras,… justo en la época de las grandes inundaciones… y compré ese modesto campito (unas casi 89 hectáreas)… Digo “modesto campito” porque 88 hectáreas en relación a la enorme superficie de muchos establecimientos de la región, parece una extensión muy modesta… Dicha propiedad está pocos kilómetros al sur de Palo Santo, pueblo del interior provincial formoseño.    

  

      Una inmensa y verde llanura cubierta con bosques, riachos, pastizales, esteros, así como millones de aves, batracios, reptiles y la más inmensa variedad de “animales salvajes del monte” conformaban  el paisaje originario de la región,   donde la gran mayoría de los habitantes son “gente buena”, sencilla, que viven de su trabajo y respetan a los demás y a  lo que no es propio… Pero también  había (y hay) algunos “bandidos” y “aventureros”  a los que podríamos calificar como “desagradables” y  hasta un tanto “peligrosos”…       

       Más, volviendo al relato sobre el campo,  cuando compramos esas ochenta y ocho hectáreas, las mismas tenían una formación boscosa bastante degradada… y “cazadores” y “depredadores humanos” de todo tipo habían diezmado notablemente la fauna silvestre de ese sitio…     

      Fue entonces cuando nos establecimos allí,  pusimos por aquellos tiempos un gran cartel que decía “PROHIBIDO CAZAR, PROTEJA LA VIDA SILVESTRE,… GRACIAS…”  y tratamos de que el bosque y la vida natural, con el paso de los años, se volviera a restablecer…     

       Dos años después de haber comprado la propiedad, el que suscribe  tuvo que ausentarse  imprevistamente (me fui a otra provincia), circunstancias diversas me impidieron regresar rápidamente y, cuando volví, me encontré con que sujetos inescrupulosos, diciendo que yo estaba “muerto”, habían usurpado dicho inmueble.      

      Me costó bastante recuperar la posesión del sitio, porque aparentemente una “micro-mafia”, enquistada en parte del tejido político local, protegía a los ilícitos ocupantes… Hubo amenazas de todo tipo, hasta de muerte. Tuve que recurrir hasta al Ministerio del Interior de la Nación, solicitando garantías para mi vida e integridad física, para poder reinstalarme en el lugar… En fin,… tantas cosas… Pero al cabo de unos meses logré establecerme de nuevo en el campo y recuperé el ejercicio de mis derechos…     

       Todo eso que, muy sintéticamente les he relatado, fue allá en los primeros años de la década del noventa,… hace mucho ya,… por supuesto…  

 

 

Con la única excepción de algunos atentados contra mi vida, varias amenazas de muerte y otras cosas más,… la existencia aquí fue tranquila…     

   .

 

 

 

      Posteriormente, a partir de aquel entonces y con la única excepción de tres atentados contra  mi vida, varias decenas de amenazas de muerte y algunos robos (que en la mayoría de los casos nunca se esclarecieron), la existencia y las cosas transcurrieron con relativa normalidad,… como suele ser en estas tierras provincianas…     

      Años más tarde, a raíz de la creación de la “Asociación PUMHA” y de la lucha por lo ambiental, en contra de los desmontes, por la protección de los animales, etc., quien escribe estas líneas fue adquiriendo un poco más de protagonismo público… y también  las amenazas se multiplicaron… Pero, de todos modos, gracias a Dios, hasta ahora, al menos, a pesar de tales “pequeñas cosas”, gozo todavía de buena salud…     

      El modesto campo al que me refería precedentemente está dividido en dos partes por un alambrado interior que lo atraviesa de este a oeste… Una de las fracciones tiene aproximadamente 85 hectáreas. Y la otra, la más chica, debe tener entre tres y cuatro hectáreas, más o menos.  

 

 

 Un tan “Ricardo Bóveda” (le dicen “Richard”), su hermano Juan José Pérez,… varias topadoras y una “empresa de desmontes” en la vecindad…  

 

     

      La muerte, la eliminación de ambientes naturales, los “ biocidios”  (o  “genocidios biológicos”), por llamarlos de alguna manera) y la destrucción de  bellísimos paisajes creados por Dios a través de miles de millones de años, siempre son hechos y cosas que a uno le resultan altamente desagradables, antipáticos y que siempre me inspiraron un instintivo pero profundo rechazo…     

      Formulada esta aclaración, les comento ahora que el campo de mi propiedad  linda al sur con otro campo que es condominio de un sujeto llamado Ricardo Bóveda (un “mecánico” o “ex – mecánico”, más conocido como “Richard”) y de un hermano de éste, cuyo nombre es Juan José Pérez. Estos dos individuos son además propietarios de una empresa de desmontes… Grandes topadoras se ven en el lugar… Se trata de esas enormes máquinas que suelen utilizarse para destruir selvas, montes y formaciones boscosas diversas…      

      Son ese tipo de maquinarias que, además de cierto “instintivo rechazo”, a uno  le  “traen muchísimos  malos recuerdos”, ya que, con máquinas muy parecidas o similares, en muchos otros lugares de nuestro País, además de destruir decenas o centenares de miles de hectáreas de selvas y bosques… y de asesinar  a millones de animales salvajes por la pérdida de su hábitat, arrasaron también en muchos casos hasta con las viviendas de indios y lugareños, que fueron expulsados  “a topadora limpia”,  para entregarles el suelo que habitaban a los “terratenientes sojeros”, algo que forma parte de la historia más o menos reciente de la zona norte de nuestro  País de los Argentinos…     

      Esas “grandes topadoras”, verdaderas “máquinas apocalípticas”,  en  poco tiempo pueden terminar con miles de hectáreas de bosque nativo y con toda la vida vegetal y animal existente… Son ese tipo de monstruos mecánicos que dejan la muerte, la destrucción y un paisaje triste, doloroso y desolado por los lugares donde pasan… o donde “trabajan” (lo de “trabajan” es un simple decir, se sobreentiende)…      

      Y allí, en ese campo lindante con el nuestro, bajo el cielo crepuscular del anochecer, suele verse la silueta de  algunos de esos grandes  monstruos mecánicos. A veces tales monstruos parecen “descansar” (si es que puede creerse que los monstruos también descansan), pero en otras oportunidades su ausencia denota que han sido llevados a “trabajar” (léase a continuar destruyendo estas “fábricas de aire”, “fábricas de suelo” y “fábricas de agua” que son los bosques nativos formoseños)…  

 

 

Hasta su propia tierra desmontaron…  

 

     

      Por otra parte, Richard Bóveda y su hermano (los dueños del campo vecino y de las topadoras), hasta en la propia tierra de ellos  parecen haber destruido  gran parte del bosque nativo.  Por ejemplo, en la zona del riacho “Saladillo”, que atraviesa su campo, hay extensos lugares donde  las aguas de este riacho se desplazan en un medio casi desprovisto de vida… y pareciera que el bosque rivereño (antiguo refugio de una riquísima fauna)  hubiera sido en gran parte eliminado…      

      Alguna vez esos lugares eran montes y bosques en que la naturaleza se manifestaba en todo su esplendor, con esa abundantísima biodiversidad  tan característica de los ecosistemas chaqueños,… árboles de las más variadas especies y características, junto a otros vegetales, conformaban una masa boscosa que servía de hábitat a millones de aves, reptiles, mamíferos, insectos, que, interrelacionados con el suelo, el aire y el agua sostenían el  eterno equilibrio natural y paisajístico de esta hermosa región tropical que a su vez es parte del Gran Chaco Americano…      

      Pero hoy, no muchos años después, cuando transitamos por la ruta provincial 23, ya no contemplamos la rica diversidad del bosque tropical, ni sus miles o millones de aves, ni sus  mamíferos, ni sus reptiles, ni sus insectos, ni el susurro de la briza entre el verde ramaje de la vegetación… Ahora,… lo único que podemos ver  son esas tierras  donde el bosque fue arrasado,… tierras muertas, tierras tristes, sin pájaros, sin animales salvajes, suelos desprovistos de árboles y de vida, degradándose por la erosión…       

      Con el paso del tiempo,… esas tierras serán seguramente desiertos,… desiertos de “fabricación humana”, pero desiertos al fin…   

 

 

 No todo lo hicieron ellos, pero…      

 

 

      Sería justo destacar que, sin duda, la “destrucción” de ese espacio no comenzó con los actuales propietarios, sino que viene de más atrás… Ya antes hubo allí “carbonerías” que degradaron notablemente en monte nativo… Pero después, hace algo así como  cuatro años, cuando  ellos se instalaron allí, con sus  inmensas topadoras le dieron el golpe de gracia final a lo poco que quedaba…      

       Las grandes topadoras, que siembran la desolación y la muerte a su paso, no solamente fueron utilizadas para desmontar la propiedad en que se encuentran, sino que también otros bosques, otros montes y otros paisajes de nuestra región de Palo Santo habrían sido igualmente  víctimas de su furia destructora…     

       Por ejemplo, algunas de estas”máquinas”,  junto a otras, habrían sido  “contratadas”  en los últimos tiempos, para realizar los terroríficos desmontes en la zona llamada “campo de la aceitera”, (al sur oeste de Palo Santo) donde muchos miles de hectáreas  más, de maravillosos bosques tropicales terminaron criminalmente destruidos para satisfacer la codicia de los “señores de la soja”…       

      Y  así se continúan destruyendo estas “fábricas de aire”, “fábricas de suelo” y “fábricas de agua” que son los bosques nativos formoseños,… en lo que parecería ser un capítulo más de aquello que alguna vez llamábamos precisamente así: “EL TERRORISMO DE LAS TOPADORAS”  

 

 

Cuando las topadoras invadieron nuestro campo… 

.

.     

 En realidad no sabemos si  Ricardo Bóveda (“Richard”) y su hermano lo hicieron motivados por algún profundo resentimiento personal contra nosotros, o por alguna forma de malvada y perversa codicia que los empuja a apoderarse ilegítimamente de cualquier propiedad ajena para incrementar su ya abultado patrimonio,… o porqué otro motivo pudieron actuar así,…     

      En fin,… es casi imposible saber qué hubo o qué fenómenos sicológicos se produjeron en sus mentes o en sus conciencias (o en su inconciente) en el momento en que decidieron ingresar en parte de nuestro campo, destruyendo bosque, árboles y matorrales e intentar apoderarse por la fuerza del mismo…     

      Pero lo cierto es que en los primeros días de octubre del corriente año 2.011, los nombrados, con sus máquinas, invadieron un sector de nuestra propiedad, en el extremo sur de la misma, derribando árboles, matorrales y  todo lo que encontraban a su paso, en unas tres hectáreas aproximadamente… Y a partir de ese momento, se desarrolla toda una tentativa para apoderarse  por la fuerza de esa fracción de campo nuestra.  En fechas posteriores hicieron que  más personas ingresaran ilegítimamente al sitio, junto a vehículos y maquinarias… Tales presencias amenazantes nos impiden la entrada a un lugar que es nuestro,… y además construyeron una precaria vivienda con el evidente propósito de instalar a alguien en ésta…     

      Todo lo anterior, sin que exista ni el más remoto sustento legal o racional para justificar tales conductas…     

       Su único derecho es la fuerza…     

      Su única ley es la violencia de las topadoras…     

      Su única razón es la irracionalidad…     

      Con fecha 11 de octubre/2.011 se remitió una carta-documento a la Comisaría de Palo Santo denunciando los hechos… y dicha denuncia fue ratificada después en sede policial…     

      Con fecha 21 de octubre/2.011 se amplía la denuncia  informando sobre los datos personales de los autores de esta increíble provocación…     

      Con fecha  26 de octubre se intima por carta-documento a Ricardo Bóveda y a Juan José Pérez para que depongan su actitud.      

      Y posteriormente se inician las acciones judiciales correspondientes…     

      Increíble, pero cierto… Se llaman Ricardo Bóveda (Richard”) y Juan José Pérez… Desde hace años, con sus máquinas destruyen bosques, paisajes y bellezas naturales… Y, además de lo anterior, ahora  también quieren robarnos algo que es nuestro…

Palo Santo, octubre de 2.011.   

 

 

                                                                     Ramón Godoy 

 

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